viernes 25 de enero de 2008

PERDER TIEMPO


Yo he tenido la suerte de poder viajar a Cachemira dos veces en mi vida y, tengo la certeza, de que habrá una tercera.
En el primer viaje, corría el año 1998, me sentí encerrado como si en una prisión se estuvieran desarrollando mis acontecimientos a causa de la tensa situación entre India, Pakistán, ¡qué países tan enormes!, y los Independentistas Cachemires, ¡qué región más bella!.
En este primer viaje, iba en autobús, era escoltado permanentemente por dos militares que me acompañaban a todos lados y que durmieron en la puerta de mi habitación cuando el bus se detuvo a hacer noche en la ciudad de Kargil.
Una vez en Srinagar, capital de Cachemira, a penas pude salir de mi casa barco y raro era el instante del día y, sobre todo, de la noche en la que no se escuchaban tiroteos por la calle y fuego de artillería pesada.
Y me fui de Cachemira pensando que me quedaba sin conocer una de las regiones más bellas de la Tierra.
Pasó el Tiempo, y como el Tiempo es el motor del Cambio, y como el Cambio es una Ley de la Naturaleza, pues todo cambió y llegó el año 2004. De nuevo para Cachemira, esta vez en bici, esta vez sudando los 500 kilómetros aproximados que separan Leh de Srinagar y comprobando que, efectivamente, se trata de una de las regiones más bellas de la Tierra.
En ese trayecto todo es inestable, aún tenso, y solitario; todo es leve y todo sucede en la brevedad característica que nos hace pensar que lo que ocurrió hace apenas cinco minutos fue un sueño o una fantasía. Todo sucede a tal velocidad que uno apenas tiene tiempo de asimilar el Cambio que domina el Universo... ¡hace cinco kilómetros la Tierra era budista y resonaban los mantras de las gompas y, ahora, todo es hospitalidad musulmana y en el ambiente se respira el canto del muecín!
Aprendí que la Virtud se encuentra en el esfuerzo, que no hay Perfil suficientemente duro como para derrotar al empeño personal; comprendí que la Vida hay que vivirla en primera persona para distinguir la frontera entre "mi verdad" y el prejuicio de los otros... y aún sonrío, aún vivo en aquella inmensa Filosofía Cachemir que me enseñó la importancia de preparar el alma para morir y la certeza de que, a veces, es necesario perder Tiempo para ganar Vida.
(FOTO MARTA HUERTA. nubedenieve@hotmail.com)

1 comentarios:

Chinita dijo...

Cuanta razón....
pero, odio perder el tiempo!!!!