LA ENORME DISTANCIA.¿Dónde está el parque que ahora paseas
en silencio? Tras la enorme distancia
del tiempo y el recuerdo, dulce infancia,
sueña con nuestros juegos. Y deseas
regresar a aquel misterio que aireas
en los caminos de cedros. Fragancia
de pinos, y las castañas con gracia
vuelan en la risa para que seas
de nuevo la niña que juega y salta,
que se esconde corriendo con un perro
que ladra. ¿Dónde está el tiempo del parque?
Sus hojas en el otoño echo en falta;
a sus praderas descalzo me aferro
para que de allí nadie nos arranque.
2 comentarios:
Atos, seguramente.
Precioso animal.
He recordado al cachorrito jugando en tu habitación con nuestros muñones ensangrentados.
He recordado a la exalación jubilosa y ladradora entre tus cedros y tus ginkgos, tu cesped deborador de chinas y tus paseadoras de perro con calentadores sólo para el prójimo.
He recordado a Atos, y a Brío, y a Yuma y a Mara... Brindo por ellos.
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